Escuela Española de Desarrollo Transpersonal
Siento que en estos tiempos en el que los medios anuncian crisis, lo que toca es aceptar y amar lo que somos y tenemos, comenzando por la propia vida tal cual es, y siguiendo por la progresiva llegada de los acontecimientos que nuestro ser evolutivo demanda.
Sabemos de sobra que ni la felicidad ni nada que a esta se le parezca, está fuera. Sabemos que ni está en el cambio de trabajo, ni está en la pareja, ni está en las nuevas musas, ni está en la inevitable materialización de nuestros sueños, aunque tanto prometan. El profundo bienestar que buscamos de flujo creativo viene con la perseverancia en la atención plena, algo que no está condicionado ni a la salud, ni al dinero, ni al llamado amor, ni a nada de fuera. Leer…
Siento que como humanidad estamos tardando demasiado en comprender el alcance del llamado “enfoque de la atención”. ¿A qué me refiero exactamente? Pues ni más ni menos, que a darnos cuenta de dónde se está dirigiendo en cada instante la mirada interna. En realidad la atención significa dejar ciertas cosas para enfocar otras de forma eficaz.
De hecho si te pregunto, ¿dónde estás enfocando tu atención ahora? Para responder, tendrás que dejar de concentrarte en la lectura, a continuación mirarte un instante a ti como “mirador o miradora” y seguramente, dirás que te estabas enfocando en el sentido de esta lectura. Leer…
Conforme la vida se despliega y probamos los diferentes sabores de la existencia, no es fácil que se nos escape la exquisitez que supone el viajar por nuestra cuenta. Me refiero a salir del aeropuerto o de la estación, totalmente solos y luego conforme el viaje avanza, la inteligencia de vida ya verá si nos pone contacto con otros seres y el alcance de estos encuentros tanto en nuestros cuerpos como en nuestras almas.
A menudo pensamos que el viajar con alguien aporta algo tan enriquecedor como el hecho de compartir, compartir lo que sucede dentro y fuera. Sin embargo convertir la tendencia al parloteo en un proceso silencioso en el que amplificamos descubrimientos, no deja de ser un ahondamiento que regala autoconsciencia. Leer…
Hoy mientras meditaba junto a un grupo en respiración holoscópica, de pronto descubrí que posada a mi lado, se hallaba una pequeña pluma blanca. Tal vez por aquello de que en el interior de este recinto no suele haber plumas, la parte mítica de mi mente imaginó que un ser alado, un ángel, la había dejado como señal de bienaventuranza, una señal para este nuevo ciclo de vida en el que uno ahora, preparado para él, se encuentra.
Sentí como si la pluma fuese un mensaje de la luz señalando el destino de paz profunda y de labor bien hecha. Sentí al tomarla en mis manos que a partir de este próximo solsticio, cosas bellas y hermanadas esperaban. Algo me decía que la pluma era una señal de la levedad que acompañaría a este peregrino en el tramo de vida que, ahora tan renovador, asomaba. Leer…
Al parecer en esta insospechada vida, el ser humano enfrenta las dos caras de su mente dual. Y así como vienen días soleados de suaves brisas, por el contrario, sucede que el cielo de pronto se encapota, dando paso a tiempos de tormenta y ansiedad. Pues bien, ayer tuve la ocasión de escuchar a un amigo “acerca de cómo le iba la vida”, un tiempo en el que al parecer tocaban reiterados meses de tormenta. Tras escuchar, me pregunté:
¿Qué puede hacer un ser humano cuando se siente tensionado y mordido por lo que parece no poder resolver? ¿Qué puede hacerse cuando vivimos en un marco de trabajo en el que no nos sentimos motivados, compensados ni creativos? ¿O bien vivimos conviviendo con una pareja con la que ya hay muy poco que compartir, una relación en la que la ausencia de pasión y el aburrimiento se hacen presentes dos días sí y uno no? ¿Y si se siente además que los hijos reciben con exigencias sin devolver ni tan siquiera las gracias? ¿Qué hacer ante una vida sedentaria, sin proyectos entusiastas, y con cierta música de pesimismo y decadencia? ¿Y qué hacer cuando aparecen frecuentes sentimientos de soledad, resignación e impotencia ante el horizonte de envejecer que parece tocar a muchas personas en su particular momento vital? Leer…
Hace unos días, una agradable señorita me hizo 11 preguntas para su revista. Y uno descubre una vez más que cuando se nos regala con una pregunta, nos enteramos de lo que hay por ahí dentro. Y finalmente, tras descubrirse, solo queda gratitud. Leer…
La dimensión racional de nuestro desarrollo como seres humanos se ha visto empeñada en ignorar la dimensión del Misterio. En realidad nuestro apetito racionalista ha tratado de colonizar todo aquello que conllevase una leve sospecha de superstición e ilusionismo, y para ello ha ido logrando éxitos crecientes en el campo de las ciencias, mereciendo así el reconocimiento y la gratitud de generaciones venideras.
Sin embargo, todavía no acabamos de reconocer que la mente racional es limitada y no resulta la herramienta adecuada ni para percibir ni para comprender la dimensión transpersonal. En realidad, terminamos por admitir que los verdaderos frutos del silencio, no se cultivan en los parámetros del pensamiento. Leer…
¿Quién iba a suponer que educar consistiría más en preguntar que en responder? ¿Quién iba asimismo a imaginar que educamos más por lo que somos que por lo que decimos? y ¿Quién dijo que la educación de los hijos comenzaba al nacer los padres? Estas reflexiones que a menudo me hago sobre tan magno tema, son cosas que no quiero en ningún caso olvidar.
No quiero olvidar que el conocimiento está más relacionado con un íntimo y silencioso proceso del educando, que con el “gran profesor” que todo lo sabe y que hasta hace poco, se colocaba en el atril del aula frente a un abultado grupo de estudiantes pasivos. ¿Acaso aquel que repite de memoria lo estudiado, quiere decir que lo ha comprendido? Leer…